¿Cómo reformar una casa adecuándose a la ley?

2021-08-22

Ser el propietario de un inmueble en España no solo significa que, con vistas al futuro, podamos decir que tenemos nuestra vida resuelta porque somos dueños de nuestro inequívoco hogar, sino que también simboliza estar en posesión de nuestra privacidad, un espacio físico que refleja quienes somos y que podemos transformar cuantas veces sean necesarias hasta sentirnos satisfechos y “como en casa”. Pero lo cierto es que la verdad nunca es tan sencilla como parece, puesto que en este caso, en lo que una persona nunca piensa es en que aún siendo el dueño de una propiedad, las leyes siguen estando vigentes y muchas guardan una estrecha relación con las reformas, precisamente con esa evolución del hogar a la que hacíamos mención.



 

Es debido a esto, que antes de llevar a cabo una reforma, lo primero que se necesita saber con certeza es qué cambios se desean realizar en el inmueble, para posteriormente contar con la ayuda de arquitecto técnico que, además de planificar las obras a realizar para cumplir con los deseos del propietario, dictaminará si la reforma cumple con la normativa municipal y facilitará la petición de una licencia de obra con la que poder llevar a cabo los arreglos, la cual se puede obtener en el Ayuntamiento de la localidad donde se reside, evitando así futuras consecuencias legales que pueden variar desde la paralización de las obras hasta multas económicas o, en el caso más grave, el derrumbamiento del resultado de la reforma.

 

Profundizando más en este punto, hay que tener en cuenta que en la actualidad hay tres clases de permisos a disposición de quien vaya a realizar una reforma:

 

Acto comunicado - Destinada a “pequeñas reparaciones”, esta licencia se puede conseguir fácilmente debido a que no afecta a la estructura de la vivienda, como por ejemplo el cambio de unas ventanas. Solo se necesita dar a conocer que se van a realizar obras en la misma.

 

Licencia de obra menor - Deberemos solicitar este permiso en caso de que la vivienda vaya a sufrir un cambio significativo, como su adaptación para el alojamiento de una persona discapacitada.

 

Licencia de obra mayor - Si las reformas van a afectar a la estructura de la casa y se necesita de la ayuda de un técnico de obra, entonces tendremos que optar a esta licencia, que está pensada para casos en los que se deberá actuar sobre pilares, vigas o muros de carga, entre otros.

 

Pero además de las licencias, técnicos y diagnósticos con los que se debe contar previamente a la ejecución de la reforma, el propietario no puede olvidarse del ICIO, o Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, para el cual cada Ayuntamiento fija su valor, el cual en la mayoría de veces suele ser de un 4% o 6% del presupuesto total de la obra, al que se le puede llegar a añadir otra cantidad más por “prestación de servicios” si el ayuntamiento lo cree necesario.

 

A todo esto le debemos sumar también la Ley de Propiedad Horizontal, que está destinada al bienestar de los organismos comunales, a las que podemos referirnos como comunidades de vecinos, y en concreto, al de sus órganos, como lo son los propietarios, el administrador de la finca, cómo debe funcionar la Junta, sus funciones y obligaciones, etc…. Pero la importancia de esta ley reside en que es la que permite definir las cuotas de participación de cada propietario sobre el espacio físico de la comunidad, y aquí entran en escena las reformas, puesto que según su artículo 7.1, los dueños de un inmueble pueden realizar las obras que crean necesarias dentro de su vivienda sin afectar al conjunto de la propiedad horizontal, cuyos demás propietarios han han de haber sido avisados con antelación.

 

¿Qué quiere decir esto? Que siempre y cuando las obras a realizar puedan afectar en mayor o menor medida al conjunto de la comunidad, primero se deberá contar con el beneplácito de TODOS los demás propietarios, puesto que entra en factor otro elemento denominado coeficiente de propiedad horizontal, el cual dictamina la cantidad de espacio de la finca sobre la que cada uno de los propietarios puede actuar, y que se deberá ajustar si uno de ellos lo supera.

 

Como habréis podido comprobar, una reforma no requiere únicamente un presupuesto y la visión de cómo queremos que luzca nuestra casa una vez terminada, sino que se debe acudir a los organismos legales para poder legalizar la obra y tejer el futuro sobre la seguridad que garantiza el contar con las licencias adecuadas y la aprobación de quienes conviven con nosotros.