Así es la nueva Ley de Vivienda que se aprobará próximamente en España

2021-09-24

Después de muchos de meses de incertidumbre en los que parecía no avanzar su aprobación, el gobierno de España por fin ha publicado un borrador de la nueva Ley de Vivienda —incluida dentro del Plan Normativo de 2021—, que promete ayudar a los ciudadanos a encontrar menos trabas en cuanto a la búsqueda de una vivienda de alquiler en la que poder instalarse. Así es, el objetivo de estas nuevas reformas es el de limitar los precios abusivos de los alquileres, al mismo tiempo que compensa a los propietarios por las pérdidas que estas limitaciones podrían llegar a provocarles y a los inquilinos con más facilidades a la hora de firmar un nuevo contrato o renovar el ya existente.

 

El punto más destacado y que más ha tensado la cuerda entre los dos partidos que conforman el gobierno de coalición, PSOE y Unidas Podemos, es el relacionado con la regulación del precio del alquiler. Mientras que los segundos buscan que se oficialice una cantidad máxima a pagar por el alquiler de una vivienda según qué zona —incluyendo limitar a un total del 10% cualquier aumento del valor del alquiler a la hora de firmar un nuevo contrato—, los primeros lo rechazan abocando en su lugar por un sistema de beneficios fiscales hacia el propietario, después de que Pedro Sánchez aceptara incluirlas en el acuerdo hacen ya 10 meses. Esto último pretende facilitar el acuerdo entre las dos partes del alquiler, casero e inquilino, para la firma de nuevos contratos a la baja, es decir, con una bajada de más del 10% de la cantidad originalmente pactada, lo que permitiría al arrendador reducir en su declaración del IRPF un 90% el rendimiento neto del alquiler (este sería uno de los beneficios fiscales que antes mencionábamos).

 

Según varios medios, estas reticencias entre cuál de las dos posibles medidas escoger, son el principal escollo que ahora mismo impide aprobar esta ley, que además incluye una prórroga de tres años de duración de la que se puede aprovechar el inquilino cuando su contrato esté cerca de terminar, lo que fomentaría esa creación de nuevos contratos a la que nos referíamos, puesto que ambos actores ganarían con ello. Pero es que además de ello, todo aquel propietario que sume al sector del alquiler una vivienda ubicada en una zona tensionada —donde los precios han aumentado más—, o que alquile su propiedad a gente joven de entre 18 y 35 años, o que la inscriba en un sistema público u ONG para apoyar el alquiler social o que cuente con un contrato de alquiler de más de 10 años de duración, podrá disfrutar de una abono del 70% en el IRPF.

 

Por último, gracias a los cerca de 70.000 millones de euros que España ya ha empezado a recibir y de los que seguirá beneficiándose a lo largo de los próximos tres años gracias a la ayuda europea a fondo perdido, más de 5 mil millones —5.520 millones para ser exactos—, serán invertidos en la rehabilitación y promoción del alquiler social: 2.970 millones para 510.000 actividades de rehabilitación, 1.100 millones como aval para comunidades de propietarios, 1.000 millones para la construcción de 20,000 viviendas sociales y 450 millones para las deducciones fiscales con las que incentivar todo ello.

 

A pesar de que el acuerdo definitivo todavía está lejos de conseguirse —la ley debería haber sido aprobada en enero de este año—, y que seguramente solo se podrá oficializar definitivamente en el tercer trimestre de 2022, en estos momentos se están preparando dos reales decretos con los que finalmente activar las inversiones de las que acabamos de hablar, para así poder empezar desde ya a fomentar el alquiler y uso de la vivienda social. Recordemos que el gobierno se ha comprometido a dar el pistoletazo de salida a esta ley en lo que resta de año, y que más adelante conoceremos en detalle lo que acompañará a estos dos decretos con la publicación de la hoja de ruta del Plan Normativo de 2021, acto que busca demostrar la transparencia con la que se está llevando acabo este acuerdo y que busca que la ciudadanía también conozca de primera mano lo que se está cociendo en la mesa de negociación.