
Barcelona restringe los precios de las viviendas de alquiler en toda la región de la capital catalana
2021-09-28
Después de un año en el que el mercado
inmobiliario se ha visto azotado por los efectos de la pandemia del Covid-19,
sobretodo la faceta relacionada a los alquileres, con renovaciones de contrato
a la baja o la extensión de los que se encontraban a punto de rescindir, para
lo cual el Gobierno ya está preparando una serie de medidas de ayuda enmarcadas
dentro Plan Normativo de 2021, Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha decidido
actuar por cuenta propia y con el apoyo de otros grupos políticos —PSC, ERC y
JxCat—, declarando oficialmente y después de un año, la totalidad de Barcelona
como área de mercado tensa, lo que otorga al ayuntamiento de la ciudad el poder
de regular los precios del alquiler durante un plazo de cinco años.
La primera consecuencia real de todo ello
no ha tardado en llegar en la forma de una caída drástica del número de pisos
en alquiler en la ciudad condal de más del 40% a comienzos de septiembre en
comparación con lo calculado hace un año, cuando entre las mismas fechas en
urbes como Madrid o Sevilla, estos números se han quedado en 22% y 25%
respectivamente.
A pesar de que la concejal de Vivienda,
Lucía Martín, defienda esta actuación puesto que no afecta al derecho de los
inquilinos a una vivienda sino a la búsqueda de las grandes promotores del
mayor lucro para sí mismas, los propietarios de los inmuebles han empezado poco
a poco a optar por otras vías más rentables que el alquiler como por ejemplo la
venta del inmueble, puesto que a largo plazo las pérdidas serán mayores con
esta regulación a diferencia de lo que busca el gobierno de España, que
compensará a los dueños de los pisos que rebajen los precios, permitiendo así
que tanto inquilino como propietario obtengan beneficios.
Otro dato relacionado con esto indica que
la bajada del número de viviendas de alquiler ha disparado el precio de las que
todavía se encuentran en el mercado, dificultando más todavía la búsqueda por
parte de los inquilinos de una propiedad en la que alojarse, y aunque la
concejal aplaude el flujo constante de la oferta y la demanda, también es
cierto que hace más de un año, en primavera y verano de 2020, cuando todavía
esta ley no se había puesto en práctica, la gran cantidad de viviendas
disponibles repercutió positivamente en el precio de los alquileres no solo de
Barcelona sino en los de todas las grandes ciudades del país, reduciéndolos.
Además, un hecho relacionado directamente
con esta caída de la oferta es el que tiene que ver con las posibilidades de
poder hacerse con un piso. Si hacen exactamente 24 meses el índice de demanda
se situaba en un 1,7 de visualizaciones por anuncio de propiedad, actualmente
este número ha subido hasta el 4,8, lo que refleja el grave problema que ahora
deberá enfrentar el ayuntamiento, puesto que la demanda está superando con
creces la oferta disponible aún en las condiciones en las que se encuentra la
capital catalana, que deberá ingeniárselas si no quiere ver cómo parte de su
población hace las maletas y se marcha a otras ciudades o comunidades.